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Compartiendo opiniones
13 de julio de 2010 No hay reaccionesComentaba hace poco un compañero que los políticos y el uso de las redes sociales no casaban del todo bien. Es cierto que la interacción democrática que podrían facilitar las nuevas tecnologías entre ciudadano y personaje público deja mucho que desear. Telegramas incongruentes en Twitter, una página poco actualizada en Facebook o 3 vídeos colgados en YouTube muchas veces quedan mal aprovechados – a menudo causando frustración entre sus seguidores – ya que tienden a preocuparse menos sobre el fondo, y más por el intentar ‘estar ahí’.
De las excepciones de éxito están los políticos cuyos equipos de comunicación ven las plataformas online como un brazo más de su estrategia, o los que han logrado trasladar su pasión y propio estrellato online. Han comprendido que su marca en Red requiere la misma constancia y consistencia de mensajes que una campaña de marketing, y que no consiste en la simple actualización de estado.
Antes que los políticos, los periodistas y las empresas privadas fueron los primeros en aventurarse a fusionar su presencia corporativa con una opinión más personal en sus blogs institucionales. Pero esta fusión sigue siendo complicada, como hemos visto de una opinión personal política que causó estragos tanto a un miembro sénior de la Foreign and Commonwealth Office (el Ministerio de Exteriores Británico) como a una reportera de la CNN. Ambas compartieron espontáneamente sus sentimientos sobre la muerte del clérigo libanés Sayyed Mohammad Hussein Fadlallah, causando polémica al elogiarle y así ofender a aquellos que lo interpretaron como una alabanza de Hezbolá, la organización islamista libanesa. Esa no fue la intención de ninguna de ellas, pero es un ejemplo que nos recuerda que una presencia online personal conlleva sus responsabilidades (e interpretaciones foráneas), sobre todo si uno también representa intereses institucionales o corporativos.
A pesar de ello, y aunque no estemos de acuerdo o causen polémica, gusta ver comprometidos a políticos, periodistas y empresarios a través de los medios sociales. Al fin y al cabo, el mundo online no es tan diferente del físico: a sus 90 años, el comentario a favor de Palestina de la veterana periodista Helen Thomas le costó su carrera el mes pasado…desde su silla en la sala de prensa de la Casa Blanca.